martes, 25 de mayo de 2010

"España va bien"

Seguro que a muchos de vosotros os suena la famosa cita de “España va bien”.
Para los que no sepáis quien la hizo famosa y porqué, os diré que fue en 1997 y el antiguo presidente del gobierno, José María Aznar, es su autor.
Si ya en aquel año sonó poco creíble, en 2010 y con otro presidente en el poder, esa poca credibilidad se ha reducido a cenizas.
ESTOY MAS QUE HARTA de poner la televisión y ver a los políticos hablar de cooperación, solidaridad y democracia mientras entre ellos se tiran los trastos a la cabeza.
ESTOY MAS QUE HARTA de comprobar cómo hay familias que no llegan a fin de mes económicamente porque la tasa de desempleo no deja de elevarse.
ESTOY MAS QUE HARTA de escuchar en los partidos de futbol comentarios xenófobos y homófobos hacia los jugadores.
ESTOY MAS QUE HARTA de ver como las grandes empresas se forran a costa de la explotación infantil en países subdesarrollados.
ESTOY MAS QUE HARTA de observar imágenes de pequeños desnutridos y moribundos en países que hemos bautizado con el nombre de tercer mundo.
ESTOY MAS QUE HARTA de ver como niñas de 15 años idolatran la talla 34 y aspiran a ser esqueletos humanos.
ESTOY MAS QUE HARTA de ver como día sí o día también aparecen nuevos casos de jóvenes que han sido violadas, maltratadas y asesinadas.
ESTOY MAS QUE HARTA de escuchar que el terrorismo ha sumado a su trayectoria una víctima más.
ESTOY MAS QUE HARTA de permitir que nuestros gobiernos consientan la venta de armas a lugares que aún están en conflicto.
ESTOY MAS QUE HARTA de ver como HOY cuando nuestro país sufre una de las mayores crisis económicas de la historia, todos nos echamos las manos a la cabeza mientras afirmamos que toda la culpa es del gobierno. Pues no señores, la culpa es del gobierno y de nuestro conformismo, pasotismo, y la enorme falta de empatía y solidaridad.
De nada sirve quedarse delante del televisor lamentándonos y criticando cada una de las noticias que nos trasmiten los medios de comunicación. Imaginad que la mujer víctima del terrorismo es vuestra madre, o que la empresa en la que trabajaba vuestra padre ha decidido prescindir de él. ¿Es entonces como ocurre ahora con la crisis cuando nos arrepentiremos de no haber luchado antes contra todo esto?
Pongámonos al nivel del desarrollo que decimos tener y seamos una sociedad unida y consecuente con lo que ocurre a nuestro alrededor.
Actuemos de una vez y consigamos que las nuevas generaciones algún día si tengan razones de peso para afirmar que efectivamente España va bien.

domingo, 16 de mayo de 2010

¿Quién gana una guerra?

¿Quién gana una guerra?
Ni siquiera soy capaz de parpadear. Me mantengo inmóvil delante del ordenador. Inmersa en los detalles de cada una de las escenas. Los aviones blancos y rojos. Los aviones con símbolos patriotas. La facilidad de soltar los misiles. La facilidad de hacer explotar los misiles. El humo negro, gris, marrón. Personas entre el humo de colores. Personas saltando entre ese humo. Fuego. Fuego en el cielo. Fuego entre los soldados. Fuego entre las víctimas. Millones de vivos corriendo entre millones de otros menos vivos. Los vivos pisan a los muertos. Las bombas. Cada vez más bombas. Cada vez son más los bombardeados. Cada vez más las manos que agarran el armamento. Unos contra otros. Otros contra unos. Orgullo y miedo. Valientes que son cobardes. Cobardes que quieren ser valientes. Los barcos se hunden con las personas en ellos. Nadie sabe nadar en un mar donde solo hay dolor. Las caras de pánico de la multitud. Los cuerpos sin piernas. Las manos sin dedos. Los cuerpos sin alma. Las puertas cerradas. La falta de aire. Los gritos reemplazan a las palabras. Y las palabras solo forman frases sin sentido. La sangre. La sangre que se necesita o la que se pierde a la vez. La que sacan con jeringuillas. Las jeringuillas que se acaban. Las pocas miradas de esperanza. La esperanza que esconde muerte. Los gritos de odio, de culpabilidad. Gritos racistas. Los rincones que ocultan vidas. Los planes y el orden. El orden en una situación de desorden. La voz que les da órdenes. La calma llena de nerviosismo. La rapidez de las actuaciones. Actuaciones inmediatas, impensables. Los aviones. Los pilotos que suben al avión. Los artefactos que caen a su lado mientras los pilotos suben al avión. La motivación. Las cámaras que graban. Los que llevan la cámara. Los que graban el despegue. Los despegues que se quedan en tierra. Las nubes que esconden al enemigo. Los movimientos que evitan un golpe. Los golpes que se quedan en sonidos. Los sonidos que se convierten en silencios. La credibilidad en uno mismo. La confianza del compañero. Las divisiones que crean equivocaciones. Las equivocaciones que llevan a choques. Los choques de aviadores que pierden el control. Control que disminuye en la tierra. Tierra desde la que no se ve el cielo. Cielo que contempla la tragedia. Los muertos. El dolor. ¿Por qué dimos pie a todo esto? Hace no más de setenta años el mundo estaba enfrentado. Todos contra todos luchaban. Irreparables daños. Millones de desaparecidos. Incontables cuerpos sin vida. Eran las guerras mundiales. Todos las conocemos. Todos nos echamos las manos a la cabeza al recordarlo. Pero, ¿Y hoy? ¿Quién se las hecha hoy cuando siguen existiendo países en conflicto? Aún existen los vencedores y vencidos, la sangre, el dolor, el pánico, las bombas, el fuego y la muerte.
¿En 1945 se puso fin a la segunda guerra mundial?

jueves, 13 de mayo de 2010

SOLDADOS

"Se está como en otoño
en los árboles
las hojas" (Giuseppe Ungaretti)

No todos los días descubres este tipo de poemas. Mucho menos a poetas como él.

"¿Cómo vas a llegar a ser comunicador sin conocer a Ungaretti?"
Al principio me pareció una pregunta un tanto estúpida. Una más de las muchas que intentan imponernos ideologías y formas de vida "ejemplares". Y si, debo reconocer que me equivoqué al pensarlo. Igual que todo médico ha oído hablar de Alexander Fleming, o todo biólogo recuerda a Charles Darwin, los comunicadores no podemos permitir que pase desapercibido un maestro de la poesía italiana como es Ungaretti. ¿Debería entonces agradecerselo a quién me lo enseñó?
Si hay algo que admiro es la diferencia: las personas diferentes, las ideas diferentes, los escritores diferentes... Y hoy, la clase de literatura destacó por ser eso, por la diferencia.
¿Cuánto tiempo llevo deseando volver a escuchar poesía en las aulas? ¿Desde cuando llevo soñando con ser alumna de profesores como John Keating? Hoy, y con el breve poema que comencé, volví a sentir aquella magia.
"¿Qué interpretación le darías tú a esas tres frases escritas por el poeta italiano?, ¿y tú?, ¿y tu compañera?" Mis ojos se iluminaron al escucharlo. No pude evitar mostrar mi efusividad con un: "¡Esto me encanta!", "así es como se mueven las mentes" pensé, ¡así es como se aprende a pensar! Sin embargo la profesora tenía razón cuando dijo que sentía pena de la incultura que reina en nosotros. ¡Qué lástima que hasta yo misma sea capaz de creer que sea tarea de otros cambiar nuestra forma de pensar!
Por desgracia, somos la generación del botellón. Esa generación que no sabe salir de fiesta sin beberse al menos cinco copas, sin fumarse un canuto y a ser posible dos, o llegar a casa antes de que se escuche a los pájaros cantar.
¿Cómo vamos a querer entonces conocer a grandes literatos si apenas sabemos diferenciar la poesía del teatro?
Ahora es cuando me respondo a la pregunta planteada: Por supuesto que debo dar las gracias a la persona que consiguió por momentos captar nuestra atención. Al menos quiero que sepas que hiciste pensar a uno de nosotros.

Y respecto a mi interpretación del poema de Ungaretti, ahora y tras esta reflexión, debo decir que todos somos soldados que obedecemos a otro de mayor rango, por eso todos caemos, como las hojas; por eso siempre es otoño, no conocemos más estaciones; por eso somos como árboles, inamovibles.

viernes, 7 de mayo de 2010

Jose y Jose

Intentaré transmitiros todo el sentimiento que para mí tiene haber vivido una situación como la que narraré a continuación:

Que mejor forma con la que comenzar a desarrollar el tema que presentándoos a la persona que me dio la idea principal para crear este texto. Se llama José y le conocí hace unas semanas en una feria agroalimentaria. Ambos estábamos trabajando, él representando a la asociación de la que forma parte y yo a la Diputación de Salamanca. No sé si fue casualidad, puede que mi enorme facilidad para relacionarme con los demás, quizás su primer acercamiento al stand en el que yo estaba situada, pero José y yo comenzamos a comunicarnos.
Detrás del mostrador y con una gran cantidad de información acerca de Salamanca y provincia dedicaría todo un día a compartir esos conocimientos con las personas que se interesaran.
Pocos minutos después del discurso de apertura con su correspondiente fotografía y entrevista de los periódicos y televisiones comarcales, un joven matrimonio con un gran interés por la arquitectura de Macotera (villa de Salamanca en la cual se celebraba el evento) estrenó el stand. Se les veía sorprendidos al comprobar la cantidad de formas que presentaban las fachadas de la pequeña villa en aquellas láminas. Ante su curiosidad y devolviéndoles su continuo agradecimiento decidí mostrarles todo tipo de diseños de los diferentes arquitectos y fotos que no dejaban de maravillarles.
No mucho rato después de que se fueran, mientras ponía en orden el stand, escuché a un grupo de gente hablando un idioma diferente al español. Se acercaron y comprendí que además de sus palabras, los rasgos fisicos que presentaban no eran precisamente españoles. Me comuniqué con ellos hablando en su idioma, mirándoles fijamente y diciendo cada una de mis palabras de forma lenta y exagerada. Yo aún no soy bilingüe y ellos eran belgas. Aún así, a través de gestos que acompañaban a las palabras pudimos entendernos. Al fin y al cabo de eso se trataba y para eso estaba allí.
Poco a poco la feria iba adquiriendo fama y cada vez eran más los que llevados por su interés y curiosidad acudían a verla y pasear por ella.
Aprovechando que no estaba ocupado mi nuevo lugar de trabajo, me acerqué a conversar con una de mis compañeras del stand de al lado. Mientras ella reponía sus vasos de vino de “Las Arribes”, para que los visitantes pudiesen degustarlo, llegarón un par de hombrecillos* que me sonreían reclamando mi atención. Aquí está la persona de la que os hablé: mi amigo Jose y su amigo, también llamado Jose.
Mi amigo empujaba la silla de ruedas del otro Jose, y los dos pararon frente a mí. Ellos no eran como el primer simpático matrimonio, ni como los belgas que hablaban inglés, ellos eran, sin duda, los dos chicos más especiales que pasaron por allí a lo largo de toda la mañana. No dejaban de mostrarme su sonrisa en ningún momento y sus ojos eran los más brillantes de aquel pabellón. Como no sabía sus nombres me molesté en preguntárselo y aunque me costó entenderles porque ellos no hablaban con la misma facilidad que yo, conseguí descifrarlo. Les pregunté si eran visitantes de la feria o si, por el contrario, pertenecían a algún stand. Apuntando con el dedo a la pequeña carpa situada enfrente de mi respondieron a mi pregunta. Fui con ellos hasta ella aprovechando mi descanso. Me enseñaron los puzles que habían hecho, los tiestos en los que habían sembrado un día semillas, los objetos que fabricaban con barro y madera… Sin perder ese brillo de los ojos y con la sonrisa cada vez más grande señalaban todas y cada una de las manualidades que les enseñaban a hacer los voluntarios de su asociación. ¡Un trabajo excelente! No puedo negarlo.
Durante el resto del día no me faltó la visita de estos dos hombretones, me saludaban desde su stand, pasaban delante de mí escondiéndose para que no pudiera verlos, se reían conmigo desde la otra punta del pabellón cuando hacia alguna gracia con mis manos, bromeábamos a cerca del slogan que llevaba José en la camiseta y me regalaban cada vez un beso, a veces al aire, otras en la mejilla.
Poco antes de finalizar la feria me llevé una de las mayores sorpresas que podían haberme dado. Estaba allí, aburrida, deseando acabar para poder irme a descansar  y de repente el feliz y contento Jose y su amigo, Jose, se presentaron delante de mi compañera y delante de mi con dos tiestos de preciosas flores.
Jamás había sentido tanta alegría como en aquel momento. Mis ojos se emocionaron tanto que las lágrimas empezaron a derramarse por mis sonrosadas mejillas.
Jose me dio un enorme y cariñoso abrazo que devolví con el más sincero de los besos. El otro José chocó los cinco conmigo.
Sus caras reflejaban todo lo que verbalmente les resultaba tan difícil decir.
“Una imagen, una sonrisa, un simple gesto, ahora sé que valen más que mil palabras”



*Hombrecillos: Jose y Jose padecen parálisis cerebral. La parálisis cerebral es una lesión del Sistema Nervioso Central de caracter permanente y no progresiva. Tiene su origen durante el embarazo, el parto o los primeros años de vida. Se caracteriza por la alteración de la postura, el tono o el movimiento.
La organización a la que pertenecen se llama "Aspace" y os invito a colaborar con ella.
Para terminar, una buena pelicula en relación con el tema: http://www.youtube.com/watch?v=nVzJVNmeim4